Se reducen las incidencias

En muchas ocasiones cuando hablamos con otros entrenadores nos quejamos de las actitudes que tienen en los partidos algunos compañeros, deportistas y familiares o aficionados. Esta claro que el baloncesto no es perfecto, que hay entrenadores que todavía piensan que tienen que ‘apretarle’ a los árbitros para intentar que les piten a favor, que hay jugadores que no toleran el posible error del árbitro, aunque no se enfadan tanto cuando fallan una bandeja sin oposición o que justifican sus errores con el árbitro de turno, así como familiares que se pasan el partido criticando las decisiones arbitrales en lugar de disfrutar del partido.

ANECDÓTICOS
Pero también es cierto que tenemos la suerte de practicar uno deporte en el que esos hechos son cada vez más anecdóticos y así lo confirman datos como las resoluciones de los Comités Disciplinarios de Competición.

DE 500 A 160 FALLOS
Y es que en la última década, y a pesar del gran incremento de equipos y partidos -más de 600 cada fin de semana-, el número de resoluciones de los Comités de Disciplina ha ido bajando desde los más de 500 fallos hasta los 160 de la pasada temporada. Y de esos 160 sólo la mitad incluían sanciones por descalificaciones en los partidos, es decir, sólo en 4-5 partidos de los 600 que se juegan cada semana el árbitro tiene que expulsar a un deportista. Y en lo que se refiere a problemas con la grada hay que destacar que en la pasada temporada, con más de 15.000 partidos disputados, sólo hubo cuatro resoluciones por incidencias del público.

Por otra parte hay que señalar que las sanciones por faltas descalificantes tienen lugar en el mayor de los casos en las competiciones federadas, las que van de Júnior a Sénior, es decir, que las incidencias son mínimas en el baloncesto escolar.

Y dentro de las de federado el mayor número de sanciones tiene lugar en competiciones como la Social, en la que pueden afectar dos situaciones, el estado físico y la incorporación de jugadores que no tienen a sus espaldas el bagaje de haber jugado en competiciones escolares.

En el notable decrecimiento de las sanciones ha podido influir de forma positiva, aunque en su día fue una iniciativa muy criticada, la imposición de sanciones económicas a los deportistas que son descalificados. Parece que ‘rascarse’ el bolsillo duele más que estar unas semanas sin poder jugar.

Sea cual sea el motivo de esta situación, es obvio que es un tema en el que no cabe la relajación y en el que hay que seguir haciendo autocrítica, pero también es cierto que en este sentido nuestro maravilloso deporte por suerte es mejor de lo que a veces pensamos.