Escuela en Nicaragua

La sede de la Federación Aragonesa de Baloncesto acogió la rueda de prensa de presentación del proyecto que lideran cinco entrenadores aragonesas para poner en marcha una Escuela en Nicaragua. En el acto participaron Pablo Hijar, conejal de deportes del Ayuntamiento de Zaragoza, José Miguel Sierra, presidente de la FAB, Maria Jesús Luna, presidenta de la Asociación Hermanamiento Léon – Zaragoza, y los impulsores del proyecto, Ángel Rovira, Eduardo Alvira, Daniel Rodrigo, Nacho Tobajas y Gonzalo Gil, quienes ultiman los detalles para partir en verano rumbo a Nicaragua.

La actividad se desarrollará entre el 28 de julio y el 6 de septiembre y la idea surgió después de Eduardo Alvira entrase en contacto con la Asociación Hermanamiento León (Nicaragua)-Zaragoza (España). “Los dos entrenamos en El Olivar y llevábamos tiempo queriendo hacer algo juntos, pero no sabíamos el qué hasta que Eduardo me propuso crear allí una escuela”, relata Rovira sobre la génesis del proyecto. Posteriormente, durante un curso sobre cooperación al que tuvieron que asistir, conocieron a sus otros tres compañeros de viaje, que dirigen equipos en Marianistas y no dudaron en enrolarse.

“Hemos conseguido el apoyo de instituciones y empresas como el Ayuntamiento de Zaragoza, la Federación Aragonesa de Baloncesto, El Olivar y MHL Sports”, comenta Rovira.

El objetivo principal que persiguen es el de promover la práctica deportiva, especialmente entre las niñas ya que “el deporte femenino en Nicaragua todavía no esta muy normalizado”, apunta. También les gustaría impartir cursos de entrenadores.

La captación de jugadores se está realizando sobre el terreno y además les está prestando ayuda el valenciano José Luis Damaso, actual seleccionador de Guatemala, que anteriormente estuvo en Nicaragua, donde llegó con un proyecto similar al aragonés. “Nos ha dado muchos consejos y nos está buscando instalaciones cerradas porque la idea inicial era instalar canchas al aire libre, pero las altas temperaturas en esa época del año hacen difícil trabajar”, apunta. “La idea es que el proyecto pueda tener una continuidad y que en los próximos años, sin necesidad de que sigamos siendo nosotros, continúen viajando entrenadores”, explica Rovira.